HIPERPLASIA BENIGNA DE PRÓSTATA Y PÉRDIDAS DE ORINA

La HBP constituye una de las patologías más frecuentes del hombre, siendo la condición anatómica que más predispone a síntomas del tracto urinario inferior (STUI).

En España se estima una prevalencia del 11,8 % en varones mayores de 40 años, pudiendo alcanzar el 30 % en mayores de 70 años.

Los STUI se clasifican, según la International Continence Society (ICS), en:


• Síntomas de llenado: urgencia, deseo imperioso de orinar, polaquiuria (> 7 veces/día), nicturia de una o más ocasiones, incontinencia de urgencia.


• Síntomas de vaciado: disminución de la fuerza del chorro y división o micción en regadera, chorro intermitente, retardo en el inicio de la micción, esfuerzo miccional para iniciar o mantener el flujo urinario, goteo terminal, disuria.


• Síntomas postmiccionales: sensación de vaciado incompleto, goteo postmiccional.


No suelen presentarse como síntomas aislados; la presentación y progresión de los síntomas varía, incluso con períodos de mejoría y etapas donde se exacerba. Los síntomas que más afectan a la calidad de vida y son motivo frecuente de consulta son la nicturia y la incontinencia urinaria.

El tratamiento quirúrgico de la HBP está indicado en aquellos pacientes con retención urinaria (aguda o crónica), infecciones del tracto urinario de repetición, hematuria de origen prostático, uropatía obstructiva con o sin afectación de la función renal y empeoramiento de la sintomatología a pesar del tratamiento médico.

La finalidad del tratamiento quirúrgico es la eliminación del tejido prostático que produce obstrucción. La cirugía desobstructiva por excelencia en próstatas menores de 80 cc es la resección transuretral de próstata (RTUP).


En la RTUP se extrae tejido de la próstata mediante un resectoscopio (tubo delgado con una luz y un instrumento cortante en su extremo) que se introduce a través de la uretra. El tejido de la próstata que obstruye la uretra se corta y se extrae con el resectoscopio.





Entre los efectos adversos tras la RTUP encontramos la Eyaculación Retrógrada y la persistencia de la sintomatología miccional irritativa (urgencia miccional, incontinencia urinaria y nicturia).


La mayor parte de las pérdidas de orina se deben a los esfuerzos; sin embargo, se ha registrado una alta prevalencia de vejiga hiperactiva tras la cirugía, casi del 48 %, dando lugar a síntomas muy frecuentes como la nicturia y la urgencia miccional. Entre el 23 y el 42 % de los episodios de incontinencia urinaria tras la intervención pueden deberse a ello. Además, hasta el 30 % de los pacientes intervenidos reportan padecer climacturia (incontinencia urinaria durante o inmediatamente tras el orgasmo).


Esta situación supone un grave impacto en la calidad de vida de estos pacientes, llegando a generar problemas de autoestima, ansiedad o depresión, limitando las relaciones sociales y favoreciendo la inactividad física.

Antes de realizar el tratamiento para la recuperación de la incontinencia urinaria, es necesario establecer el estado inicial de cada paciente, sus factores de riesgo y sus necesidades para enfocar el abordaje de forma óptima. Para ello resulta vital una correcta valoración de su suelo pélvico por parte de un fisioterapeuta especializado mediante una exploración física exhaustiva y una ecografía funcional abdomino perineal precisa.


La ecografía abdomino perineal nos va a permitir medir ángulos y distancias, determinar la longitud del conducto uretral tras la cirugía y detectar la presencia de fibrosis, valorar el estado del esfínter uretral externo y la musculatura del suelo pélvico así como observar su comportamiento al realizar esfuerzos o cambios de postura (levantarse, agacharse, coger peso, toser o caminar)… todo ello con el objetivo de establecer un programa de tratamiento adecuado a las características de cada paciente. Cada paciente tiene diferente calidad de tejidos, mayor o menor capacidad de fuerza, resistencia y carga de trabajo. También mejor o peor respuesta refleja a los aumentos de presión abdominal, etc. Por ello la necesidad de supervisar, guiar y adaptar el tratamiento a cada paciente de forma personalizada.


El tratamiento preventivo realizado previamente a la cirugía de próstata tiene como finalidad optimizar la musculatura y reducir el riesgo de padecer incontinencia urinaria, con ello buscamos:

  • Potenciar la condición física.

  • Mejorar la calidad de los tejidos.

  • Fortalecer la musculatura.

  • Y mejorar el control motor de las estructuras que intervienen en la continencia durante las semanas previas a la operación.

El tratamiento de fisioterapia de suelo pélvico para prevenir la incontinencia urinaria puede empezar 4 semanas antes de la cirugía de próstata.


En el tratamiento postoperatorio se puede empezar a tratar 15 días tras la retirada de la sonda. Si en un plazo de 4 a 6 semanas no se ha recuperado la continencia, es necesaria una valoración por parte de un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico mediante ecografía perineal.


Los tratamientos de fisioterapia de suelo pélvico que se pueden utilizar en el tratamiento de la incontinencia son: biofeedback electromiográfico, electroestimulación, ejercicio guiado por ecografía, neuromodulación de los nervios que intervenen en la continencia y entrenamientos funcionales adaptados a las actividades de la vida diaria de los pacientes, todo ello con el objetivo de acelerar el proceso de desaparición de la incontinencia de orina.




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